Por mucho tiempo, antes de la llegada de europeos a américa, según lo que nos enseñan en el colegio, el maíz fue de los alimentos más importantes para los pueblos indígenas. Soy salvadoreña, y sé que en el resto de Centroamérica y México, se consume mucho maíz. Jamás imaginé encontrar “parientes” de los nuegados salvadoreños en Guayaquil, Ecuador.
Mi primera noche en Guayaquil visitamos un lugar al que llaman “Las gradas”, donde hay tiendas, modestos restaurantes, bares, discotecas, ventas de artesanías a lo largo de un pequeño cerro; al final del recorrido, en la cima hay un faro y una capilla.
Entramos en uno de los restaurantes. Ordenamos un plato de bocas locales y para mi sorpresa habían unas bolitas fritas muy similares a los nuegados que se preparan en mi país. Son bolitas fritas de maíz o yuca (que es un tubérculo similar al camote o la papa). Aquí nos las comemos como antojitos, como un postrecito, ya que van acompañadas de miel de dulce de atado, que está hecho de caña. La preparación de la masa y el maíz son diferentes, además en Guayaquil les ponen un trocito pequeño de queso en medio.
Las otras ocasiones en que he podido visitar esta ciudad ecuatoriana, he cenado en un restaurante de comida china que está a una cuadra del hotel donde me hospedo. Es muy barato y se come exquisito. En Guayaquil y más que todo en Lima, Perú, he visto que a estos lugares les llaman “Chifa”.
No es muy diferente la comida china de ahí como en mi país o la que he comido en Estados Unidos, pero lo que quiero destacar es la sopa de wantán, es de lo más deliciosa. Me dio la impresión que la preparan con apio, trozos de pollo, camarón y res, y por supuesto, wantán. Riquísimo para irse a la camita bien cenado, tranquilo y feliz por haber disfrutado un buen plato de comida y habiendo cuidado tan bien la billetera.
La ruta nos lleva ahora un poco más al sur, a Lima, capital peruana, famosos por sus ceviches, el ají y el pisco. Pues bien, los he probado todos y son exquisitos.
En una ocasión fuimos al restaurante Kala, que está sobre la ruta circuito de playas, en el lado litoral de Lima. Es muy elegante, con vista al mar y ofrecen todo tipo de platillos de mariscos, típicos peruanos, así como pastas, postres y bebidas con toque limeño.
Esa noche cené el muy popular ceviche peruano con choclo y camote. Los trozos son grandes y los sirven con cebolla morada, un camote entero y varios granos de maíz, que es a lo que llaman choclo.
Otra vez que fui, estaba muy cansada, no salí a cenar, pero probé en el hotel el pisco, un cóctel llamado pisco sour, según el bartender del hotel está preparado con pisco, jugo de limón, clara de huevo, jarabe de goma (hecho de azúcar, me parece) y canela en polvo para decorarlo. ¡Muy bueno! Si visitas Lima, pruébalo, si no estás acostumbrado a las bebidas alcohólicas, solo toma uno y despacio, pues es muy fuerte. A mí me pegó… jejeje.
Quiero cerrar con broche de oro esta nota. Ayer regresé de Lima y la noche anterior tuvimos una cena espectacular. Cerca del hotel hay una calle a la que llaman “Calle de las pizzas”, pensé yo que era quizá como una “pequeña Italia”, como hay en Manhattan, pero no, es una calle llena de luces de restaurantes de todo tipo para todos los gustos, donde hay gente en la entrada y te invitan a entrar ofreciéndote tragos gratis como welcome drink. ¡Ah! Y sí, hay pizzas también…
Esta noche, a sugerencia de mi compañera Paty Fuentes, cenamos en Rómulo y Remo, esta como a tres locales a la derecha sobre la “Calle de las pizzas”. Las bebidas que nos ofrecieron fueron cerveza, pisco o sangría. Pedí sangría, mis compañeros cerveza.
El plato, sugerencia de Paty, Pescado a lo macho. Debo decir que viajar y comer cosas diferentes le abren a uno la mente a nuevas ideas en la cocina. Era un plato sencillo quizá, pero delicioso y tan impactante como unos canelones con salsas bien preparadas rellenos bien elaborados.
Era una lonja (o filete) de pescado a la plancha, bañado en una salsa de mariscos (me pareció que estaba preparada de crema de masiscos bien espesa) con camarones, calamar y cilantro, decorada con dos conchitas, y acompañado de papas fritas. Pero falta el toque de la noche: el postre.
Si te gusta lo dulce, te recomiendo que pruebes el Suspiro limeño, está preparado de dulce de leche, coronado de merengue (que es como crema batida) y un toquecito de canela en polvo. Te lo comes despacito… porque de verdad es un dulcísimo final.
No quiero terminar mi nota y dejar de lado un datito importante, la cerveza. En Lima he visto dos: Cusqueña y Cristal. Solo he probado la Cusqueña, es muy buena, te la recomiendo.
Creo que es bueno probar de todo lo que puedas comer cuando viajas, sobre todo si te gusta cocinar, al menos a mí me ha ayudado muchísimo. Espero seguir contándote más de mis viajes y comidas a lo largo y ancho de América… y ¿por qué no? Del mundo. Hasta la próxima bitácora.
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