
Mamá, te amo
He dicho a todos los vientos que las mamás son lo mejor… quizás soy la peor hipócrita del universo. ¿De qué me sirve amar tanto si la persona amada no lo nota?
Perdoname por existir, no fue mi decisión. Perdoname por no haber sido más “Rodríguez” y por ser la fotocopia del monstruo que te perturbó la vida. Perdoname por no ser “alegre”, “social” como vos quisieras, como decís que lo sos vos… Perdoname por ser tan “rara”.
Parece que nunca coincidimos en lo que queremos hacer la una por la otra; parece que cuando por fin me decido a amarte y llevarte a cenar, vos ya estás empijamada y cuando vos querés salir conmigo, yo no tengo hambre… ¿Cómo coincidir?
Decirte que te amo ya no basta, nunca fue suficiente. No puedo ni imaginar cuánto te he lastimado con mi “frialdad”. Dios me perdone si en realidad he sido una mala hija, cuando lo único que me importa es que seas feliz.
Me has dicho cuánto has sufrido en tu vida y te he dicho cuánto te admiro por haber superado la muerte de mi papá. Te he agradecido tu gran amor y tu entrega. He logrado las metas… pero tu reclamo todavía revienta mi cabeza “un minuto…” tu señalamiento, tu rostro desfigurado por el enojo.
El resentimiento…
Perdoname por ser tan débil, perdoname por no haber querido ir a almorzar con vos…
No sabés mamá lo difícil que es ser “cristiano” con el cachimbo de errores que uno siempre tiene… no tenés idea de lo mucho que anhelo ser la hija de tus sueños… ¡y no puedo darte ese minuto tan añorado!
Quiero vivir mi vida, crecer y hacer cosas grandes para que lo que queda de la tuya hacerte la mujer más feliz del mundo. ¿Cómo te digo esto, mamá? ¿Cómo te lo explico? Peor aún, ¿cómo lo hago? Si hasta decís que si soy cariñosa con vos te asustás como un chucho…
Jamás me voy a avergonzar de vos mamá, sos mi heroína, la mujer más hermosa, mi orgullo, mi tesoro, mi princesa… no… mi reina. Sos mi más grande bendición, sos mi regalo de Dios… Mamá, sos lo mejor que tengo en mi vida… TE AMO.
Perdoname por no ser lo que quisieras, pero trato… trato… quiero serlo, quiero ser como querés verme, esa niña sociable, alegre y divertida, esa Rodríguez que tanto quisieras ver en mí, salir a comer y carcajearnos juntas. Sueño con ese día. Quiero hacerte feliz.
